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viernes 19-08-2022

Astrónoma del CONICET-UNLP procesará las imágenes del James Webb

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El martes, el día que la NASA liberó las imágenes del universo profundo obtenidas por el telescopio James Webb, Jimena Rodríguez estaba preparando su mudanza a Estados Unidos para trabajar en la Universidad de Arizona: va a buscar formaciones estelares jóvenes: “Las imágenes del James Webb son totalmente revolucionarias. Es súper importante que las mujeres lideren proyectos como este”, dice. 

Jimena nació en Castelar, tiene 38 años, estudió en la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas, es Doctora en Astronomía y hasta la semana pasada trabajaba en el Instituto de Astrofísica de La Plata (IALP-CONICET-UNLP) y explica: “Durante toda mi formación; mi doctorado y posdoc busqué regiones de formación estelar. Estrellas jóvenes, pero que se veían en el rango visible. Cuando nace una estrella, cuando se forma, durante los primeros estadíos está rodeada de una suerte de “cascarón” de gas y polvo que es de la nube original de la cual se formaron.

“A medida que empieza a generar reacciones nucleares, los mismos vientos estelares barren eso y las podés ver en el rango visible. Eso es lo que yo hacía antes. Pero hay una etapa previa que te perdés, porque la estrella está oculta por el polvo. Ahora, con el telescopio James Webb, en el infrarrojo, se puede ver la luz de las estrellas que atraviesa el polvo y observarlas cuando están en este estadío que se llama ‘embebidas’, regiones embebidas de formación estelar”, dice. 

“Cuando llegaron las imágenes fue algo muy fuerte. Estaba bastante desconectada porque viajé el día anterior. Tomé el avión el 13 de julio y ese día empezaron a publicarse. Estaba cerrando la valija y de fondo escuchaba las noticias. Después, me subí al avión y no supe más nada. Llegué a Estados Unidos al mediodía y ya había pasado de todo. Biden mostró la primera, la del campo profundo, y al otro día salieron las imágenes de “ciencia”,  se empezaron a liberar hacia los distintos programas que las habían pedido. Tuve la suerte de que el programa con el que yo vine a trabajar fue uno de los primeros que las recibió”, dice Jimena. 

El equipo de trabajo que integra va a estudiar 19 galaxias relativamente cercanas a la nuestra, ubicadas, en el caso de la que se conocieron la semana pasada, a 7.4 megapársecs (MPC). “Vamos a trabajar con este envío y con los que lleguen. Son 19, ahora se observaron dos. El mes que viene se va a observar una más, en septiembre otra. En un año se van a completar las 19. El segundo programa consiste en la observación de tres galaxias, pero mucho más cercanas, por lo que vamos a tener mucho más detalles. Hay un muchísimo trabajo por hacer a lo largo del año”, agrega. 

Rodríguez se sumó a trabajar en el equipo de Janice Lee, quien es Investigadora Principal de dos proyectos y, además, es una de las jefas científicas del Observatorio Gemini. Va a trabajar en el Observatorio Seward, enfrente de una de las sedes de Gemini: “Que un proyecto tan importante esté liderado por una mujer es muy relevante en este momento a nivel mundial. Es súper importante que mujeres lideren proyectos como éste”.

El envío de las imágenes lo abrieron de manera colectiva entre todo el equipo de investigación: “estaba todo el grupo conectado al zoom para ver juntos las primeras imágenes. Yo llegué un poquito más tarde porque en el medio ¡tuve que aprender cómo llegar a la Universidad! Estaba muy emocionada. Llegar y ver eso fue impresionante”. 

“Son totalmente revolucionarias, así como el Hubble fue revolucionario en su momento. Yo hice toda mi tesis de doctorado basándome en las imágenes del telescopio Hubble, pero sin tener mi propia propuesta de observación; lo hice con datos públicos, viendo qué se podía hacer a partir de eso. 

De repente, estar trabajando con datos de una propuesta prácticamente propia -porque es parte del grupo con el que voy a trabajar- y que, además, las tenés apenas salen, cuando están recién salidas del horno, es como “el sueño de la piba”. 

Todo lo que se va a ver con este telescopio será nuevo y va a ser relevante. En Astronomía es así; en tanto avanza la tecnología, empezás a ver cosas que antes no veías y a descubrir cosas que antes no sabíamos de su existencia, básicamente porque no teníamos la tecnología para detectarlas”, dice y no puede contener la emoción. 

Mirá la comparación de la galaxia NGC7496 a 7.4 megaparsec de distancia.  A la izquierda está la vista del Hubble, a la derecha, la del James Webb. 

Las imágenes son complementarias; es necesario tener el Hubble, pero también es necesario tener el telescopio James Webb. “Estas regiones nunca se habían llegado a ver en otras galaxias con tanta precisión”, agrega. 

Si bien todo el grupo está enfocado en analizar las regiones de formación estelar jóvenes, la tarea de Jimena va a estar enfocada, primero, en la reducción de las imágenes del telescopio y después, en la detección de estas regiones de formación estelar embebidas.

“Cuando hablamos de reducción, de lo que se trata es de hacer la fotometría; la imagen que te da el telescopio tiene un cierto procesamiento, pero después, a la hora de medir ciencia, hay que hacerle ciertas correcciones, detectar fuentes, determinar qué es lo que se está viendo en la imagen. ¿Son estrellas? ¿Galaxias? ¿Hilos de gas? ¿Polvo? Medir las magnitudes de esas estrellas, ver si se trata de alguna estrella puntual o son varias estrellas juntas que se ven como una sola. Es un poco eso, hacer la limpieza, depuración de los datos, para después analizarlos”, explica Jimena Rodríguez. 

“La verdad es que estar acá es muy fuerte. Es algo que siempre anhelé, pero no sé si tuve mucho tiempo de procesarlo. En el último tiempo pasaron muchas cosas; lo que implica una mudanza a otro país y cosas por resolver. De repente llego y me recibe un hecho histórico. Pero al mismo tiempo tengo que buscar una casa, tengo que aprender cómo moverse por la ciudad. Y encima están los datos ahí, ¡quiero trabajarlos ya, no quiero estar buscando un departamento donde vivir!”, concluye. 

Traficante de stikers. Julia no se acuerda cuando decidió convertirse en periodista, pero a los 11 años escribió un cuento: un fideo de barrio armaba una revolución en la alacena para no morir en la olla. Ella cree que ahí empezó todo, y puede que tenga razón. Nació en Bahía Blanca, una ciudad donde hay demasiado viento, Fuerzas Armadas y un diario impune.
En 2012 recibió un llamado: al día siguiente se fue a Paraguay a cubrir el golpe de Estado a Fernando Lugo. Volvió dos meses después, hincha de Cerro Porteño y hablando en guaraní. Trabajó en varios medios de La Plata y Buenos Aires cubriendo géneros, justicia y derechos humanos. Es docente de Herramientas digitales en ETER y dio clases en la UNLP y en la UNLZ.
Tiene una app para todo, es fundamentalista del excel e intenta entender de qué va el periodismo en esta era transmedia.

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