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jueves 11-08-2022

A 20 años de la Masacre de Avellaneda, estas fueron las canciones para Darío y Maxi

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Del folklore, la cumbia y el rock, de bandas y artistas consagrados a grupos nuevos y juntadas de compañeros, que compusieron letras en memoria de los dos piqueteros asesinados bajo el gobierno de Eduardo Duhalde el 26 de junio del 2002 en el Puente Pueyrredón, Avellaneda

Se cumplen 20 años de aquel mediodía del 26 de junio del 2002 cuando tras una masiva movilización de los movimientos de desocupados en todo el Gran Buenos Aires y el país, la policía bonaerense ejecutó el plan de represión orquestado desde el gobierno nacional.

Desde aquel momento y hasta hoy fueron cientos las imágenes, los dibujos, las canciones, los murales, afiches, charlas. La cultura fue la herramienta principal, compañera de la lucha en la calle, de la militancia y los movimientos sociales para que el hecho criminal no quede impune ni se olvide en la sociedad.

Desde Pulso Noticias, además de otras notas que podés ver acá, decidimos buscar y compilar en una misma nota algunas de las canciones dedicadas a Maximiliano y a Darío:

Junio, de Jorge Fandermole.

Version junto a Raly Barrionuevo el 26/6/2020.

Otra versión del tema de Fandermole que no podíamos dejar afuera:

Banda: Quiero24, junto al Cóndor Sbarbati, hacen “Maxi y Darío”. Publicado el 30 de abril del 2022

Visión Sencilla se denominó esta versión compartida entre La Delio Valdéz y Javier Ortega en el homenaje virtual a Dario y Maxi el 26 de junio del 2021.

“Puente Pueyrredón” es una letra de Pablo Sensottera que grabó la Orquesta Típica Fernández Fierro, con sus diversos cantantes. En este caso compartimos el difundido 2014 con la voz de Juli Laso.

Mismo tema de Sensottera, versión que no podíamos dejar afuera, hecha por el Cuarteto La Pua y Victoria Di Raimondo en 2016.

Camote Picante, Whipala. El grupo de Sikuros también dedicó su tema a los piqueteros. Subido en 2013

Luci Arlequin describió las marchas en un tema propio, al cumplirse el aniversario 19, en pandemia.

Aquí un tema del 2005 del grupo Cuino Scornik, denominado “Puente Pueyrredon” con la voz de Gustavo Cordera.

“BienDeAbajo” se denomina la banda a continuación, que presentaron la “Chacarera del Cardenal (Homenaje a Maxi y Darío)” el febrero del 2021.

Esta se denomina “Canción para Darío Santillán”, y fue grabada por el usuario “Lobo Cruz.” en 2015


En este caso el usuario “Piano libre” en 2012 publicó la “Canción para Darío Santillán y Maxi Kosteki“.


Acá una juntada de militancia: Jose luis Domes y Tito publicaron esta versión en 2007.

Para cerrar: el poeta, artista y militante Vicente Zito Lema cuenta sus sensaciones sobre la Masacre de Avellaneda y lee su poesía “Memoria y poesía para Kosteki y Santillán” o “Pasión por la Justicia”, el día 25/06/2012. A continuación pegamos la poesía comleta.

Vicente Zito Lema

Cuando vio a las humildes mariposas del bañado
Con sus alas clavadas y quemadas
En el altar de todos los días,
Más que clamar a los dioses por justicia
O derramar nuevas lagrimas sobre los valles agotados del lamento
Quiso ser justo
Las puertas de cristal del paraíso están cerradas
Ni siquiera piedad tendrán las mariposas, se dijo
En un tiempo donde los cielos son una tierra sin luz, baldía
Y las flores del amor se pudren antes de nacer
En los bordes de las tumbas…

Quiso ser justo y ningún ángel ciego le entregó su espada
Ningún héroe antiguo le susurró secretos; ningún viento
Cálido y venturoso acaricio las velas de su navío…
A mordiscones, entre gritos de pecho desnudo y gomas quemadas
para el vuelo de los cuervos
Apenas empuñando un palo y el pañuelo palestino
Debajo de los ojos que ardían
En el grueso mar de las desdichas
Inició su odisea…

Mientras su vida navegaba sobre la cresta de las olas
Supo que hay una ciudad en las colinas de la riqueza
Donde los cuerpos devoran a los cuerpos como si fueran de oro…
Y que otra ciudad crece y crece en las espaldas de la basura
Y allí las almas lloran a las almas como si fueran el pan de dios…
Quiso ser justo y recorrió la muralla que separa las ciudades
Supo que las murallas de piedras son pasiones tristes
Y la última piedra es el silencio
Supo que las bocas del silencio jamás besan
Y que el pecado de la pobreza se paga con la muerte…

Una noche de tormenta con furiosos destellos azules
Soñó que la diosa justicia – Temis, la madre
de las parcas, la llamaban – ,
Se alzaba desde el fondo de las aguas y se escurría
Como un pez de sol entre sus sábanas frías…
Se arrimó al fuego, buscaba un abrazo. Ella se negó, con risas.
Sintió el desprecio como si fuera un gato de porcelana
Solo puedes mirarme y desearme. Mi dueño es la ley,
y el dueño de la ley es el poder, que tiene un dueño…
la muerte, que violó a mi madre, para que
yo naciera, dijo ella, y su voz de infante
pareció la seda del alba
cuando la rasga un relámpago…
Y se fue de su vida como se fue del sueño
Desnuda y ajena, igual que cuando llegó…
A caballo de la eternidad…

Abrió sus ojos de la oscuridad de una cueva de diamantes…
Detrás de los pinos tardíos el desierto se movía
Más rápido que el viento y tan frágil
Como una bailarina
Y más lejos, donde la mirada se termina entre crespones de niebla
Pudo leer el anuncio del alba: ya llega la estrella matutina…
La justicia se ofende con las pasiones, dijo, casi a gritos
hechizado por la luz, aún sin decidirse
entre el rojo y los celestes que abundaban…
Acaso el terror le haya secado los labios, dijo, más calmo
La justicia cierra su culo sobre la riqueza
y se pavonea con aires de ninfa, dijo, y se rió
como ríen los muchachos en el barrio…
Vio mil potros sudorosos al galope por las pampas y pensó
otra vez en la justicia…
Su belleza huele a cadáver pero ella no lo sabe…
Nació muerta en un tiempo de esclavos, dijo al fin,
con tristeza y agotó su cigarrillo
como quien agota la paciencia en los filos del aire…

Quiso ser justo. Volvió a su navío. A su viaje
Entre las aguas de la miseria y los barros
Del dolor que se eterniza y se muestra
Al desnudo y tan natural como la noche más noche
Donde ni siquiera brilla el consuelo de la luna…
Quiso ser justo. Allí estaban las fábricas cerradas,
Las escuelas caídas como hojas del peor invierno, ayer doradas,
Y los hospitales con sus madres y sus niños en colas infinitas
Que poco alivian los rezos y las maldiciones
Allí estaban la prostitución y el pegamento
para las criaturas que cruzan la puerta del infierno
Allí, bajo las ramas raquíticas y las ochavas mojadas
se veían los colchones de jirones, de fantasmas,
para que los viejos entre toses y gargajos
amarillos tengan el último de los sueños negros…
Quiso ser justo y abrió su corazón a todas las lluvias…
Con la inocencia del recién nacido
Era el fervor de quien decide mover el mundo
Día tras día… hora por hora…
Hasta lograr con sus manos el milagro…

Quiso ser justo allí donde lo justo escasea como los lirios en el potrero
Eligió por puerto un barrio donde sólo abundan los caminos
Que llevan al cementerio
Trabajó duro en la bloquera (lo más duro fue organizarla)
Trabajó duro levantando la salita de salud y la biblioteca
Trabajó duro moviendo las conciencias
En el pueblerio duro del sur

Quiso ser justo: o sea que su acción diera sentido
a la idea primigenia de la vida,
la que mueve las almas y los sueños;
o sea darle finalidad de bien común
a la reproducción material de la existencia,
para que el gozo de lo creado
detrás de la necesidad,
en pos de la belleza,
no lo pervierta el valor de cambio,
tampoco lo espante la usura;
Y más aún: que la igualdad en las dichas
de la vida resulte la más dicha,
en el viaje de los cuerpos amorosos
que trepan a sus navíos…

Quiso ser justo y cuando el hambre no tuvo respuesta
Recogió piedras para acompañar las palabras – y las palabras
fueron más limpias y más sonoras –
Y cortó las calles, las rutas y los puentes
para no cortar
el dulce hilo de la vida

Y sonrió con la bella arrogancia del justo: no somos
elefantes para morir en soledad, dijo
Aunque cierren los ojos y nos desprecien, aquí estamos…
Aunque nos declaren la guerra seguimos en el viaje, dijo
Y junto a sus compañeros del barrio que cuidaban su navío
Alzó sus manos con palos hacia el cielo
Como si fueran la corona triunfante de la tierra…

Esa mañana como nunca la gente del reclamo a flor de piel estaba allí
con tantas cicatrices como mil colores
Sobre los cuerpos sin artificio
También como nunca las fuerzas del poder los esperaban,
Arteros en lo suyo,
Preparados para una guerra en el espacio
Quiso ser justo entre los justos
Rabioso, con toda la espuma del amanecer
Amenazante, listo para pisotear la cabeza del monstruo
Otra vez la historia se obstinó en mostrar
Que las armas en manos del poder
Pueden más que los corazones desarmados…
Quiso ser justo entre los justos
Ayudó como pudo en el desorden de la retirada
Cuidó a los más desesperados
Dio aliento al que sufría las heridas (eran balas de goma
y después de plomo)
Siguió siendo justo con ojos desencajados
Por los gases y las visiones del dolor
Ardía, era muy joven, no había bebido los alegres vinos
en la noche de bodas,
Sintió que vivía las vísperas del adiós
Estaba marcado y lo perseguían
Apenas tuvo tiempo de tomar la mano del compañero en agonías
No es bueno que muera en soledad…
Es necesario que alguien sostenga su mirada…
Es justo morir a su lado, acaso dijo…
… Dio su espalda a la partida de asesinos
Los tiros fueron muchos y sintió que una nube de brazos
lo subían otra vez a su navío
Y mientras los vientos y las aguas lo llevaban del este hacia el oeste
Vio como las rojas y amarillas, humildes mariposas del bañado
Nunca antes tan brillantes
Rompían con sus alas
Las puertas de cristal del paraíso…

por Vicente Zito Lema
En una chacra del Neuquén, otoño de 2005

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