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jueves 07-07-2022

Un disparo mortal como única solución para la Policía

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Lucas Mazzuca
Lucas Mazzuca
Periodista y editor web - Le gusta el bolazo. Lucas Mazzuca nació en La Plata en 1986 pero desde entonces vive en el barrio de Tolosa. Es periodista. Estudió Comunicación Social en la UNLP. Lleva más de 10 años trabajando en su profesión de manera ininterrumpida desempeñándose en distintos medios de la ciudad de La Plata, tanto gráficos como radiales y televisivos. Es editor, redactor y miembro fundador de Pulso Noticias. Se cuestiona todos los días el rol del periodismo. Hincha de Gimnasia por sobre todas las cosas. Amante del buen vino y el bolazo.

Un joven de 26 años fue asesinado este lunes por personal policial en Melchor Romero. Para la policía y la fiscalía, matarlo de un tiro en el pecho fue “legítima defensa” aunque ningún efectivo resultó herido en lo que se dio a conocer como un enfrentamiento. Se investiga otro caso de Gatillo Fácil

Un joven de 26 años fue asesinado este lunes por personal policial en Melchor Romero, uno de los tantos barrios de nuestra ciudad, en otro violento y sangriento episodio que terminó de la peor manera.

Fuentes vinculadas al caso le contaron a Pulso Noticias que todo tuvo lugar a metros de un jardín de infantes en 515 entre 161 y 162, cuando Cristian Alejandro “Satanás” Salinas se encontraría generando algunos disturbios en la vía pública.

En ese contexto comenzaron a circular dos versiones: una de ellas indica que justo en ese momento pasó por el lugar un patrullero de la División de Investigaciones Delitos ambientales La Plata, y una oficial ayudante que iba a bordo le dio la voz de alto para que se calme. Mientras que la otra indica que un vecino o vecina llamó al 911 para comunicar lo que estaba sucediendo y fue a partir de ahí que se sucedieron los hechos.

Según la versión policial que hasta el momento es la única porque ni vecinos ni familiares de la víctima brindaron testimonio, la oficial se defendió de los disparos al aires que estaba efectuando Satanás disparándole. La bala impactó en el pecho de Salinas, quien cayó malherido al piso. Minutos después, perdió la vida, antes de llegar a recibir asistencia médica. En tanto, la uniformada resultó ilesa.

GATILLO FÁCIL

El fiscal penal en turno, Juan Menucci, se acercó al lugar para dirigir la investigación y, por el momento, no tomó ninguna medida para la oficial, al entender que se trató de un caso de legítima defensa. Sí abrió una causa caratulada como “homicidio agravado por el empleo de arma de fuego”.

Sin embargo, fuentes judiciales consultadas por Pulso Noticias no descartan que pueda tratarse de un caso de Gatillo Fácil.

Si bien aún resta conocer el resultado de la autopsia, según la rápida evaluación que hizo el personal del SAME que concurrió al lugar para
asistir al herido, el sujeto presentaba una herida de bala en el tórax, a la altura del pecho.

En tanto, a raíz de que no presentaba signos vitales, se declaró su muerte y de forma inmediata tomó intervención la policía científica.

Salinas, que tenía domicilio en 169 y 516 bis, se había escapado el 21 de octubre pasado de la Unidad número 24 del Servicio Penitenciario Bonaerense de Florencio Varela. Recaían sobre él dos pedidos de captura activos, ambos por robo calificado por el uso de armas: uno del 19 de abril de este año y otro del 24 de octubre de 2021, es decir, tres días después de haberse fugado.

Los dos pedidos de captura y el hecho de haberse fugado convierten a Satanás en un verdadero demonio para la sociedad en general y en muchos casos sirve para justificar el accionar policial. Sin embargo, está claro que un tiro en el pecho no es una manera de defenderse ni de generar miedo en un delincuente, es directamente querer matarlo. Más si se trata de una oficial de la policía que se supone que sabe usar el arma.

Ahora bien ¿Quién se va a hacer cargo de que a quien ahora llaman un “peligroso delincuente” se haya fugado de una cárcel? La policía nunca paga por sus errores y el Servicio Penitenciario tampoco. Lo mismo sucede, por ejemplo, en los operativos que se arman para los partidos de fútbol: 1.000 efectivos para controlar a 50.000 personas, se suceden hechos de violencia y los únicos culpables son los clubes y los barras.

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