La mentira que se convirtió en oportunidad

Un mensaje falso aseguraba que en un  bar de La Plata regalaban comida gratis. Lejos de espantarse, los dueños del lugar asumieron el compromiso y desde el próximo martes servirán platos calientes sin costo para los más necesitados    

Por Ezequiel Franzino

En tiempos de redes sociales y posverdades, una noticia falsa puede generar desinformación, problemas, escándalos o, en este caso, sólo en este caso, una oportunidad. La viralización de una nota redactada en computadora que aseguraba de manera errónea que en el Expreso Resto Bar estaban ofreciendo comidas gratuitas para gente en situación de calle hizo que los dueños de este lugar, ubicado en 12 y 72, tomaran la posta y se pusieran como objetivo repetir la proeza que llevaron adelante el invierno pasado: desde el próximo 12 de junio, los martes a la noche servirán de forma gratuita platos calientes para los más necesitados.

“La verdad es que no sé de dónde salió esa foto, pero en media hora se viralizó. Cayeron 150 mensajes y llamados para ofrecernos ayuda o para preguntarnos si era cierto”, explicó sorprendida Gisella Peluso, esposa del dueño del bar, quien agregó:  “Nos vimos obligados a encarar algo que todavía no teníamos pensado armar para este invierno”.

Pensada principalmente para chicos y adultos mayores, la idea consiste en compartir un plato de guiso de lentejas, arroz con pollo o chorizos a la pomarola. Pero la cosa no termina ahí: “Queremos que sea un espacio de socialización, de integración, hacerles sentir que alguien se preocupa por ellos y  generale un buen momento a gente a la que le resulta muy lejano sentarse a comer en un restaurante”, explicó Gisella.

Para ello, los mozos y cocineros prepararán las mesas y  servirán los platos de igual manera que lo harían si fuese a cenar Maradona o la Princesa de Mónaco. En este lugar, con capacidad para 140 personas,  también podrán asistir otros comensales, que por un valor de $100 accederán a un menú con el que podrán ayudar a costear algo del importante gasto que representa esta acción solidaria. “Queremos fomentar un espacio de encuentro entre los que pueden pagar un plato de comida y aquellos que no”, explicó Gisella.

Tras la experiencia del año pasado, en la que por momentos se vieron desbordados de gente, Gisella pretende que los beneficiados por esta acción sean sólo aquellos que verdaderamente estén atravesando una situación de vulnerabilidad. “Pedimos que no venga nadie que no lo necesite. No queremos que nadie le saque la comida al que se quedó sin laburo, ni a los jubilados que no llegan a fin de mes, ni a gente en situación de calle, ni a familias numerosas”, advirtió.

Como si le faltaran condimentos a esta historia gastronómica y solidaria, toda esta “locura” que  arrancó el año pasado surgió gracias a Pedro, el hijo de los dueños del bar, que tiene 5 años: “A la salida del jardín, Pedro veía siempre a un hombre necesitado y a él no le entraba en la cabeza cómo podía ser que su papá fuera el dueño del restaurante y que hubiese gente que no tuviese para comer. Lo invitó a cenar al Expreso y así arrancamos”, recuerda, emocionada, Gisella.

Además de esta experiencia semanal, los impulsores pretenden también que los asistentes puedan llevarse algunos alimentos no perecederos y productos básicos. Para eso, invitan a la comunidad a acercar sus donaciones, de miércoles a sábados después de las 19. “Esto lo vamos a costear entre todos los que tengamos ganas de ayudar”, concluyó Gisella.

 

 

       

 

 

 

 

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