Daba clases y le cayó una ventana en la cabeza

Estela es maestra de segundo grado en la Escuela 24 de Villa Elisa. El martes, minutos antes de cerrar la clase con los niños y niñas, el ventanal se abrió de golpe a causa del fuerte viento y una bisagra deteriorada y le generó un profundo corte. Tardó más de 2 horas para que la atiendan. “Quiero que se visibilice para que no se vuelva a repetir”

Este martes lo que parecía la llegada del mediodía y un cierre de clases para los niños y niñas de segundo grado y su maestra, en la Escuela Primaria N° 24 de Villa Elisa, se volvió un momento de terror, inolvidable tanto para estudiantes como para la mujer a cargo del curso.

Se trata de Estela Saavedra una platense, residente de la propia zona norte de la ciudad donde estaba dando clase, quien desde hace algunos años tiene asignado entre otros, el mencionado curso de la institución de calle 3 E/ 421 y 422, a una cuadra de la estación de trenes de Villa Elisa.

Aquella mañana fue acompañada en La Plata por fuertes ráfagas de viento y clima frío que generó que a pesar de la disposición que intenta que haya aire cruzado en los establecimientos educativos, la maestra Estela decidió subirse a una mesa para alcanzar a fcerrar el ventanal del aula, de los que tienen una bisagra debajo y el vidrio se levanta y se baja con dicha traba.

“Esta escuela está relativamente bien, a comparación de otras que he estado, cuando volvió la presencialidad solo funcionaban dos calefactores, pero luego vinieron a arreglaros, y en el techo de mi aula, a pesar de que hubo arreglos cuando llueve sigue goteando”, comenzó introduciendo Saavedra a Pulso Noticias en una comunicación telefónica.

“Cerré la ventana porque había mucho viento y no quería que los chicos pasen frío pero nunca pensé que podía llegar a caerse”, agrega en la conversación cuando empieza contar cómo sucedió. Cuando Estela estaba empezando a guardar sus cosas y pidiendo a sus estudiantes que también lo hagan, a 10 minutos del timbre, justo pasa por abajo del alto ventanal y en un aparente ráfaga de viento, la bisagra se movió y el ventanal cayó en su cabeza, produciéndole un profundo corte en el cuero cabelludo.

Sucedió que con el viento y la bisagra deteriorada, el ventanal se abrió de golpe generando el golpe. “La bisagra se desprendió porque no estaba en condiciones, yo no toqué la ventana cuando pasé, no estaba a mi alcance porque está bien alto”, asegura Estela.

Allí fue que con todo el cuerpo ensangrentado y los niños y niñas gritándole, la maestra les pidió que llamen a los directivos: “Por suerte la ventana no terminó de caerse en mi cabeza, sino que quedó sostenida por la baranda de la cortina”, agradeció. “Solamente me produjo un corte pero si se llegaba a caer sobre mi cabeza, no la contaba”, expresa.

Allí la socorrieron sus compañeras y directivas, llamaron al SAME que en un principio la atienden pero se niegan a trasladarla, porque “tenía que hacerse cargo la ART”, le dijeron. De todos modos al rato la trasladaron hacia el Sanatorio Argentino.

“No había camas en el sanatorio, todo era un desastre, y no me querían atender porque me pedían que llame a la ART también”, expresa dos días después hablando por teléfono desde el reposo. “Tengo el registro de llamadas que estuve 2 horas esperando, llamé 4 veces a la ART hasta que finalmente se comunicaron, me hicieron la tomografía y me pusieron los puntos”, recordó.

Finalmente el miércoles tuvo que dirigirse nuevamente a la institución donde atiende la ART en calle 2 entre 56 y 57 para volver a atenderse y allí la citaron para el próximo martes. Actualmente está en reposo, tomando analgésicos y con 2 puntos en la cabeza, sin ir a trabajar.

“Recibí mucha solidaridad de mis compañeros, pero en general fue todo un desastre, salió todo mal, por eso quiero hacer todo esto visible, porque esto pasa en todas las escuelas públicas donde trabajo, por ejemplo en el Normal 2”, describió con conocimiento de causa.

“Me sigo preguntando, si tenia un golpe peor, ¿no me iban a atender? tuve que esperar 2 horas y llamar 3 veces a la ART para que se haga cargo”, expresó y dejó un mensaje final: “Quiero que esto se visibilice para que no se vuelva a repetir, me podría haber matado, los docentes no tenemos que naturalizar, siempre seguimos yendo a trabajar y decimos que es ´por los chicos´ y así las escuelas se sostienen porque los docentes vamos a pintar la escuela, llevamos las tizas, todo. Quiero que esto no quede en la nada, que el Estado empiece a ocuparse de las escuelas que ediliciamente se vienen abajo y no ponen un peso”, cerró Estela.

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