Lo agredieron en la calle y lo destrataron en la comisaría “por puto”

Se trata del joven Hermann Müller, que en diagonal 76 y 42 sufrió un ataque por parte de dos homofóbicos. Fue a hacer la denuncia a la Comisaría Segunda y sintió de nuevo la discriminación

Por Ezequiel Franzino

A Hermann Müller hay algo que le duele mucho más que la cara: todavía no puede entender que en estos tiempos existan monstruos como los dos con los que se topó el lunes a la mañana, mientras caminaba desde su casa al trabajo. Cerca de las 7:30, en diagonal 76 esquina 42, dos homofóbicos lo interceptaron, dijeron “este es puto, hay que matarlo”, y de manera salvaje le sacudieron una patada voladora en la cabeza que le abrió la frente.

Hermann, que logró mantenerse de pie ante semejante impacto, no pudo hacer otra cosa que correr. Corrió como una gacela una, dos, tres, cuatro cuadras sin parar, y sin poder mirar hacia atrás para comprobar si lo perseguían. Todavía al trote, sacó su celular y llamó al 911 pidiendo auxilio.

“Me dijeron que me quedara en el lugar hasta que llegara un patrullero. Cuando llegaron me pidieron los datos de los que me atacaron y me indicaron que tenía que ir a la Comisaría Segunda a hacer la denuncia porque era esa la seccional que atendía mi caso”, cuenta Hermann.

En búsqueda de contención, todavía herido, el joven actor de 30 años se acercó hasta la seccional de calle 38 entre 7 y 8, pero allí sólo encontró denigración. Según contó, la oficial que lo atendió hizo lo imposible para no tomarle la denuncia.

“El golpe en la comisaría fue más duro que la patada del flaco. Le expliqué que había sido un ataque homofóbico, pero ella no paraba de preguntarme qué me habían robado. No podía hacerle entender que no estaba denunciando un hurto. Sin querer victimizarme, a la tercera vez que me preguntó lo mismo sentí que me estaba discriminando”, cuenta este joven que se encuentra estudiando el Profesorado de Teatro y que trabaja de administrativo en un colegio profesional.

– Te estoy diciendo que me iban a matar por puto – estalló en ira Hermann ante el destrato de la oficial.

Al escuchar sus gritos, dos policías vestidos de civil salieron desde una oficina para decirle que en su caso no iba a intervenir esa comisaría sino la Cuarta. Además, ofendida por los gritos del joven y preocupada por una visita inesperada por parte de la Policía Aeroportuaria que se hizo presente en el lugar, la oficial que lo atendió le “dijo que volviera con un certificado médico y que si me descompensaba no se iban a hacer responsables de lo que me pasara”, denunció Hermann.

Dicen que en los pueblos resulta difícil asumirse gay, pero en El Triunfo, el lugar que lo vio crecer, Hermann nunca vivió una situación tan traumática como la que le tocó atravesar ayer en La Plata. Por eso hoy realizó la denuncia en Fiscalía, en donde además del ataque de violencia mencionó el lamentable momento que pasó en la comisaría. El título de la carátula es lesiones y amenazas.

Ahora el joven trata de no pensar, pero todavía está aterrorizado y anda de un lado para el otro en remís, por miedo a encontrarse en la calle con las bestias que lo agredieron. “Hice la denuncia porque no quiero dejar impune el dominio que pretenden imponer. Que te golpeen porque te consideran diferente es algo muy heavy, y esta es mi manera de luchar”, dijo Hermann.

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