“Queremos que La Plata sea más un lugar para los niños”

En los últimos días de septiembre el Concejo Deliberante aprobó el proyecto “Piedra Libre para Jugar”, el cual otorga a las y los más pequeños el derecho de “adueñarse” de la ciudad por un día. Pulso Noticias dialogó con alumnos, alumnas y docentes de la escuela Aire Libre, impulsores de esta hermosa propuesta

Por Walter Amori / Fotos: Nicolás Braicovich

Hace poco más de un año atrás, cuando la pandemia estaba en uno de sus puntos más álgidos y el aislamiento era la norma en nuestro país, al reconocido pedagogo italiano Francesco Tonucci se le ocurrió pensar en una idea a modo de “regalo” para los niños y las niñas que debían afrontar la imposibilidad de salir a jugar con sus amigos.

“Esta crisis tuvo errores sanitarios, víctimas (sobre todo nosotros, los viejos), y ha tenido campeones, que son los niños. Porque resistieron al virus, no por mérito de ellos solos, claro, pero viven esta temporada muy larga, encerrados en casa, que les significa algo incomprensible, y lo están haciendo muy bien. Darles un día la ciudad vacía para que jueguen y la disfruten en libertad, como nunca han podido, y como les gusta a ellos, sin tráfico, peligros ni contaminación, es el regalo que les podemos hacer a modo de agradecimiento”, expresó Tonucci.

El investigador e ilustrador italiano creó en 1991 el proyecto “La Ciudad de las Niñas y de los Niños”, el cual se replica en más de 200 localidades de todo el mundo, dándoles voz a los más pequeños para diseñar ciudades más seguras y amigables. Es también un importante impulsor de nuevas formas de pensar las escuelas y los modos de enseñar.

Su propuesta rápidamente adquirió un carácter mundial y comenzó a ser pensada por chicas y chicos en distintos países y ciudades del globo terráqueo, entre ellos un grupo de alumnos de la escuela Aire Libre, de Gonnet, en el partido de La Plata. Desde allí surgió el proyecto “Piedra Libre para Jugar” que llegó hasta el Concejo Deliberante y fue votado como ordenanza municipal.

La iniciativa, aprobada a fines de septiembre, consiste en que el Municipio ofrezca las calles, plazas, paseos y diferentes espacios municipales para que niños y niñas “puedan jugar, salir y disfrutar libremente, sin autos, contaminación ni tiempos acelerados, un día sumamente merecido luego del gran esfuerzo que han realizado en esta pandemia”.

Pulso Noticias dialogó con los protagonistas de esta historia, los pequeños Consejeros y Consejeras de la escuela Aire Libre y las docentes que acompañaron ese proceso.

“Consejo” de amigo

El comienzo de esta historia podríamos situarlo hace 40 años atrás, cuando la escuela ubicada en Gonnet comenzó a hacer su recorrido pedagógico de la mano de los conceptos de Francesco Tonucci. Pero fue recién en 2019 cuando en el colegio se formó el primer Consejo de niños y niñas, integrado por alumnos de tercero y de cuarto grado.

La idea de los Consejos surge del proyecto “Ciudad de las Niñas y de los Niños” y es una marca distintiva en los barrios de distintas urbes de América Latina, España e Italia. Pero en el caso de Aire Libre, se trata del primer Consejo Escuela del sur global y el segundo en el mundo.

En Argentina, Rosario fue una precursora, allí se desarrolló la primera experiencia en 1996. En todos estos lugares donde se lleva adelante el proyecto de Tonucci hay Consejos de niños que son barriales. Es decir hay un voluntariado con gente que se forma en organizar Consejos, donde los niños se reúnen en una escuela, en un club de barrio o en un centro cultural. En todos esos casos son chicos de distintas escuelas que los sábados se reúnen y toman decisiones que implican a la comunidad toda. Hasta en ciudades muy pequeñas funcionan. ¿Qué significa tener un Consejo? Darle la potestad a la palabra de los niños de entre 8 y 10 años para que ellos interpelen a la ciudad y al ciudadano. Que todas las decisiones que a ellos los implica, les sean consultadas”, relata a Pulso, AliciaMonona” Rodrigo, fundadora del proyecto Aire Libre.

Por su parte Dulce Vargas, directora del colegio, explica que “en el Consejo lo que se promueve es escuchar a ellos, contemplar la mirada de ellos. Lo que permite este espacio es darle lugar a sus ideas, a sus propuestas. Nosotros como adultos acompañamos a darle curso, a hacer realidad eso que ellos desde sus miradas y sus deseos proponen”.

“La diferencia del Consejo Escuela es que son todos niños y niñas que comparten la vincularidad, estamos todas las mañanas juntos, hay un conocimiento previo, compartimos una misma comunidad educativa. Desde este espacio, a partir de este pedido de Francesco Tonucci, los chicos y las chicas de tercero y de cuarto grado proponen armar este petitorio”, señala.

Las docentes accionaron para que la iniciativa avance, primero contactando a la concejala Yanina Lamberti, quien se hizo rápidamente eco de la misma y la movilizó hacia el interior del Concejo Deliberante.

“Tuvimos un encuentro en el marco del Concejo Deliberante, que fue virtual, donde los chicos y las chicas contaron de dónde venía la idea, por qué lo proponían, fue un intercambio muy lindo con ellos y a partir de ahí empieza a tomar curso esta idea que nosotras nunca pensamos que iba a llegar a este punto”, cuenta Dulce Vargas.

Luego de aquel intercambio virtual las niñas y los niños del Consejo fueron convocados por la Comisión de Niñez de la legislatura platense. “Ellos en ese espacio tuvieron que explicar cómo hacerlo, por qué, cuándo, de qué manera, todo desde la mirada pura y el deseo genuino de ellos. Nosotros como adultos tuvimos que mantener una distancia y ahí ellos tuvieron ese espacio donde demostraron cómo pueden construir desde esa mirada. Ellos armaron todo, la frecuencia, los días, los horarios, hasta dijeron que algún adulto tenía que haber por los nenes más chiquitos, por si se lastiman”, comenta la directora.

“Allí el Consejo de niños y niñas de Aire Libre pidió por todos los chicos de La Plata. Pidieron que la actividad se haga en las 26 localidades del partido”, agrega “Monona” Rodrigo.

Una ciudad sin adultos

“Ser consejera es una experiencia muy linda, pensamos que puede ayudarnos para cuando seamos grandes. Queremos que La Plata sea más un lugar para los niños, porque fue creada solo para adultos. Mis papás cuando eran chiquitos podían andar por la calle solos. Ahora, por un montón de temas, no podemos”, dice Katy.

“Tendríamos que poder ser un poco más independientes”, cuestiona Halina.

En la misma línea, Fiorella expresa: “Nosotros  creemos que la ciudad está hecha más para los adultos, queremos que haya cosas para los niños y por eso hicimos este pedido”.

La charla, que había comenzado en el interior de la escuela, se trasladó hacia el patio donde los Consejeros tomaron la palabra. ¿Cómo se les ocurrió esta idea de pedir un día para jugar libremente?

“Fuimos todos, poco a poco, proponiendo esa idea. Lo hicimos un poco con la profesora en clases, pero también en el Consejo”, señala Halina.

“Nos inspiramos en lo que pedía Francesco Tonucci para hacerlo”, remarca Fiorella.

Segundo agrega: “Estuvimos en una reunión virtual con Tonucci y ahí le contamos que habíamos pensado esto y nos dijo que era una muy buena idea”.

Por su parte, Faustino rememora el momento en el que fueron convocados al Concejo Deliberante. “Fuimos al lugar donde se hacen las propuestas (dice, en relación a que fueron recibidos en el recinto de sesiones) y ahí hablamos de esto, de cómo nos fuimos formando, cómo surgió la idea”.

Asimismo, Martina cuenta que la carta que elevaron a las autoridades del Municipio “fue escrita por todos los compañeros de clase, no sólo los consejeros, y con la profesora de prácticas del Lenguaje. Estudiamos como se tenía que hacer una carta e hicimos el pedido. La carta fue pensada por nosotros el año pasado y recién ahora pudimos ir al Concejo Deliberante para apoyar el proyecto”.

El Consejo Escuela no tuvo un inicio fácil. Se había formado en 2019 pero la pandemia obligó a que parte de su funcionamiento se desarrolle de manera virtual. Por ello, a los alumnos y alumnas que habían comenzado con esta experiencia, pero cuya participación se terminaba este año, se les concedió la posibilidad de continuar un tiempo más para concretar la propuesta que habían formulado.

“A todos los que este año empezamos quinto grado nos dieron un mes más de Consejo por haber estado un año virtual”, dice Martina. “Nos lo dieron y lo pedimos”, advierte Segundo.

“Nadie se quería ir porque es un espacio que apreciamos” apunta Faustino, quien cuenta que la virtualidad alejó a muchos compañeros. “Les aburría hacerlo por video llamada, a mí me pasaba lo mismo, a mí me gustaba mucho estar acá, compartir los juegos que hacíamos y todas las propuestas”.

Cuando lo hicimos virtual no era de la misma manera, no podíamos trabajar en grupo”, expresa Fiorella.

Consultados sobre cómo piensan que será ese día especial (el cual aún no tiene fecha fijada), Fiorella cuenta que se imagina “jugando en la calle con mis amigos sin que pasen autos”; “voy a estar bailando un montón”, dice Halina; “Yo andando en bicicleta, me imagino que va a ser un día largo y uno de los mejores días de mi vida”, asegura Faustino.

Por su parte, Martina dice: “Me imagino con todos los niños de La Plata, queremos que todos los niños puedan salir a jugar”.

Las ideas de las chicas y los chicos del Consejo no se agotan sólo allí, también le cuentan a este cronista que pensaron en hacer juegos sustentables, con eco-botellas. “Pensamos en hacerlos y sacarlos de la escuela, llevarlos a plazas o lugares públicos para que todos podamos disfrutarlos”, indica Fiorella.

En tanto, Faustino es un ferviente promotor del “Día del Pijama”, que propone que durante una jornada todos puedan ir al colegio en pijamas. “Hay mucha gente que piensa que la escuela es aburrida. A mí no me gusta no poder venir a la escuela, no poder disfrutar y estar con los amigos”, dice. Por eso pensó en esa iniciativa.

“Donde todos los espacios son aulas”

Francesco Tonucci piensa una escuela muy diferente a la que habitualmente conocemos o tenemos en nuestro imaginario. Entre sus propuestas plantea que se dejen de aplicar los mismos contenidos para todos los alumnos, con el propósito de que cada chico descubra sus aptitudes, vocación y talento, para luego “ofrecerle los instrumentos adecuados para desarrollarlo hasta el máximo nivel posible”. Dentro de sus postulados también señala la idea de una escuela sin pupitres, en grupos conformados por niñas y niños de distintas edades, donde las aulas se transformen en talleres y laboratorios.

“Con los mismos textos para todos, pensados desde un ministerio casi siempre desde la capital del país, la escuela está dejando fuera a un porcentaje enorme de alumnos que no nacieron para ser literatos o matemáticos, que quieren ser músicos, pintores, deportistas, arquitectos o mecánicos. Hay una injusticia: una propuesta igual para desiguales”, explica Tonucci.

“Nosotros hicimos la escuela pensando en esa pedagogía. En Aire Libre no hay pizarrón de pared, hay tizas para jugar pero no para escribir en un pizarrón negro, hay un pizarrón móvil que se lleva con ruedas por todo el aula, los pupitres se pueden trasladar, se pueden dar clases adentro o en el patio. Afuera hay un cartel que dice ‘bienvenidos a Aire Libre, donde todos los espacios son aulas’, no hay pupitre de docente, no existe la idea de mirar al frente y que la maestra esté al frente”, manifiesta “Monona” Rodrigo, iniciadora del colegio hace cuatro décadas.

En la misma línea la directora, Dulce Vargas, dice: “No pretendemos un aula a la que vayan como un bloque sino un aula donde se respeta a cada alumno y alumna en sus maneras, en sus formas, en sus tiempos, potenciando sus dones, donde el docente construye al lado de ellos, respetando y con una escucha muy atenta. Logramos todos juntos que la escuela sea un lugar muy disfrutable. Ellos transitan con una hermosa libertad, que es la libertad de sentir que la escuela es de ellos”.

Los niños y niñas platenses se vincularon con el Consejo de General Roca, participaron de un encuentro de Concejeros de todo el mundo con Francesco Tonucci (“eran ellos solos con Francesco, lo aman, es como un abuelo”, dicen las docentes), conocieron la experiencia de Lima (Perú) y hasta el propio Tonucci visitó Aire Libre (de manera virtual) en 2020.

“Uno de nuestros objetivos es promover que se sumen otras escuelas de La Plata, porque nosotros necesitamos que haya otros Consejos de escuelas para poder compartir experiencias”, dice al respecto Dulce.

“Además enriquecería a nuestro Consejo”, agrega “Monona”. “Nuestros niños en la escuela son niños políticos, que no se entienda políticos partidarios, ellos pueden ser ciudadanos y pedir políticas en la ciudad que los implique. Definir qué juegos hay en una plaza debería ser por lo menos opinable para los chicos, pero lo definen siempre los adultos sin consultarlos. Es una decisión política tener un Consejo”, concluye.

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