“Espero que volvamos a una política de calle y de plaza”

Pulso Noticias analizó el panorama pre electoral de las PASO en un diálogo con el sociólogo y director de la FLACSO, Luis Quevedo. Reflexionamos sobre la apatía y el humor social producto de la pandemia, los discursos de odio, el rol que cumplen las redes sociales y la necesidad de retornar al espacio público

Por Walter Amori

El domingo los argentinos concurrirán a las urnas para definir a los representantes que competirán por renovar los cargos legislativos en noviembre, pero al mismo tiempo no será una elección más, se trata del primer proceso electoral en el marco de una pandemia.

La apatía y el mal humor social parecen ser las características principales en una campaña que transcurrió las últimas semanas con candidatos apelando a frases altisonantes y spots publicitarios más dignos de un paso de comedia de Peter Capusotto, que de dirigentes que buscan representar la voluntad popular.

“Los temas de preocupación más importantes de las y los argentinos hoy tienen que ver con la economía, tienen que ver con el trabajo y con el salario. Primero el mal humor es económico, hoy no es ni sanitario, ni ideológico. Cuando se les pregunta a los ciudadanos y ciudadanas quién es el responsable de esto, entonces hay distintas respuestas y ese arco es muy variado”, señala a Pulso Noticias, Luis Alberto Quevedo*.

Con el sociólogo y director de la FLACSO dialogamos para analizar las particularidades de la campaña en el contexto de la pandemia y tratar de dilucidar qué puede suceder de cara las elecciones generales.

-¿Cómo afrontas, con tu experiencia, este contexto pre electoral tan particular y diferente a otros?

-“El contexto electoral es muy diferente a lo que hemos vivido antes pero también es diferente al que vamos a tener en noviembre, este domingo se votan candidatos para que compitan en noviembre, eso hace que la dinámica sea diferente, que el interés del ciudadano sea diferente, seguramente que la participación sea diferente. Lo que veo hoy es que un logro enorme que ha tenido la coalición opositora a nivel nacional es bajarle el tono a casi todos los debates internos, se va a votar pero casi sin discusiones internas. En cambio, en la provincia de Santa Fe hay una interna en el Frente de Todos muy importante que se da entre el gobernador Omar Perotti y el ex ministro de Defensa, Agustín Rossi, que me parece que tiene otros condimentos. Son elecciones particulares, en medio de una pandemia, en medio de una apatía por unas PASO particulares, vamos a vivir un escenario raro”.

-Tu colega Ignacio Ramírez dijo que hay “una campaña ordinaria en un contexto extraordinario”

-Sí, el contexto extraordinario lo reconocemos todos, venimos de un año y medio de un confinamiento, de una reducción del uso del espacio público, por lo menos de la manera a la que estábamos acostumbrados, lo cual ha desactivado parte de la política en las calles. La política se da en los medios, se da en las redes, se da en los lugares de trabajo, se da en la familia, en los lugares de estudio, pero la política que conocemos se da en las calles y la pandemia restringió eso. Y lo ordinario me parece que tiene que ver con la falta algún debate que nos haya encendido a todos. La verdad que es una campaña que ha sido hasta muy chata respecto de los temas que se han tratado. Y eso me parece que tiene que ver con este contexto también. Pero eso tiene también una lógica política porque el gobierno nacional ha tratado de colocar la clave de la campaña en darle continuidad al proyecto que se votó en 2019, y la oposición nacional cree que la clave de la campaña es que el ciudadano siga enojado, indignado, vote con bronca por cualquier pérdida de libertad o de no reconocimiento de derechos, etc, más que por una campaña positiva. En eso sí es una campaña muy extraordinaria”.

-Lo que se ve de la campaña no es muy diferente en términos discursivos a lo que se ha vivido en períodos de elecciones anteriores. Pese a lo que vos marcabas de la imposibilidad de estar en las calles, ¿hay una cierta apatía a escuchar estos discursos de campaña en este contexto?

-“Hay pocas novedades discursivas. Se ha tratado de decir que aparece algo de novedad con el personaje de Javier Milei, pero Milei es un personaje más que un discurso político, porque la verdad que el discurso político del liberalismo y de este liberalismo agresivo, violento, que ha planteado Milei, es un tipo de liberalismo que conocemos en la Argentina. Milei es un personaje más mediático, más que un personaje de la política. Uno se lo imagina poco interactuando en una Cámara de Diputados y sí se lo imagina interactuando en un set de televisión. Es poco republicano a la hora de escuchar a los otros, lo hemos visto muy agresivo, es una novedad muy pobre y casi nociva para la democracia. Pero lo que pasa con Milei es que tiene una cobertura mediática desproporcionada respecto a su peso a nivel nacional e incluso a nivel local. La otra novedad son los cambios de territorio que tuvieron algunos candidatos, como María Eugenia Vidal que se fue de la provincia de Buenos Aires sin dar explicaciones y abandonando el debate político bonaerense, y volvió a la ciudad de Buenos Aires. No es la primera vez, ni la única que lo ha hecho, pero es raro que alguien que gobernó cuatro años la provincia y que reivindica su gobierno porque no se hizo ninguna autocrítica, esté cambiando de distrito sin hablar de lo que fue su pasado inmediato. Me parece que en el caso del otro candidato de Juntos por el Cambio que cruzó la General Paz, que es Diego Santili, lo que trata de decir es ‘yo vengo de una gestión exitosa en la ciudad de Buenos Aires’, es un discurso diferente. Hay pocas novedades, eso es cierto”.

En la semana veíamos una demostración de fuerzas de Jair Bolosnaro en Brasil, un personaje con características parecidas a las de Javier Milei. ¿Vos crees que no hay chances reales de un crecimiento de la derecha, de este sector que se auto proclama como ‘libertario’? ¿Crees que es algo más mediático?

-“No, todo lo contrario te diría. Bolsonaro fue un personaje en Brasil al que se le dieron muy pocas chances electorales en cada momento, en los que fue creciendo y ocupando espacios hasta que llegó a ser presidente. Yo recuerdo mucho haber leído, previo a las últimas elecciones nacionales de Brasil, artículos donde explicaban por qué Bolsonaro no podía ser presidente. Y de repente ganó las elecciones y le dio esta tónica a la política brasileña que todos conocemos y que es muy preocupante. Ahora, yo no compararía a Bolsonaro con Milei, por lo menos por dos motivos. El primero es que estamos hablando del presidente de Brasil versus un candidato a diputado nacional de la ciudad de Buenos Aires. Eso es una diferencia enorme. Segundo, porque Bolsonaro cuando fue elegido representó a una colación. Bolsonaro convocó a buena parte de la burguesía brasileña, al sector agroexportador, parte del sector financiero, convocó también a medios de comunicación, convocó mucho a las iglesias evangélicas que son muy importantes a la hora de votar en Brasil, logró reunir a algunos gobernadores importantes para su campaña a presidente. O sea, Bolsonaro logró una coalición política densa, importante. Milei es un fenómeno local, muy puntual, que tiene como único aliado a Espert y no mucho más. Milei no logra ser el representante de algún sector social o económico significativo. Ahora, yo no achicaría eso porque el crecimiento de la derecha en el mundo es un crecimiento que se constata en Europa, en Estados Unidos, en América  Latina, por lo tanto, por qué en Argentina no puede haber una derecha anti institucional, agresiva. De hecho, los partidarios de Bolsonaro que estuvieron esta semana en Brasilia se parecían bastante hasta en su actitud física a lo que fueron los personajes que reunió Trump para  oponerse a las elecciones que ganó Biden, y también se parecen bastante a quienes van a las plazas a escuchar a Milei, que celebran la agresividad y la violencia. Eso los une bastante, pero son fenómenos diferentes, Milei no juega en esas ligas diría yo”.

“Milei es un personaje mediático, más que un personaje de la política. Uno se lo imagina poco interactuando en una Cámara de Diputados y sí se lo imagina interactuando en un set de TV”, señala Luis Quevedo

-Se han escuchado en los últimos días algunas referencias desde distintos sectores al 2001, en el sentido de cierta apatía y cierto debilitamiento de algunas representaciones. En las elecciones legislativas de aquel año lo que predominó fue el voto en blanco, lo que se le llamó ‘Voto Bronca’ y hubo una una baja participación electoral. ¿Crees que puede ocurrir algo similar el en esta elección?

-“Yo creo que el contexto de 2001 no es igual que al de ahora, pero sí creo que la baja participación se puede registrar. Creo que más que el voto en blanco la baja representación, porque el voto en blanco en el fondo es un voto que cree en el sistema democrático, que expresa algo no eligiendo un candidato. En cambio la apatía, la distancia, el desinterés que puede llevar a los ciudadanos a no ir a votar, porque tampoco se sienten interpelados de elegir a los candidatos que van a competir en noviembre, me parece que eso puede ser más fuerte. Creo que lo que pasó en Salta o en Corrientes puede ocurrir también acá a nivel nacional, que es que el ciudadano prefiera guardarse para noviembre, una parte de los ciudadanos. Y yo creo que en noviembre la gente va a ir a votar porque en Argentina hay una tradición, la convocatoria a votar es aceptada por los ciudadanos y ciudadanas. Creo que en noviembre se va a votar más y que los ciudadanos también sienten que cuando eligen, eligen algo que tiene que ver con su futuro. Eso es algo que en Argentina me parece que se mantiene, a diferencia de otros países donde se desactiva la democracia, por ejemplo poniendo el voto voluntario y que quieren que el ciudadano se desprenda un poco del sistema político. Acá me parece que el ciudadano está muy convocado”.

-Hace un mes atrás dijiste que ‘la agenda sobre qué se vota, aún está en disputa’. ¿Está más claro ahora, llegando a la fecha de las PASO, de qué es lo que se vota?

-“No, lamentablemente yo creo que no queda claro qué se vota. Hay un ruido en los grandes medios de comunicación muy grande. Es un ruido de tratar de hacer crecer la indignación, el fastidio, el desgano, y no la claridad de qué se vota. Cuando hablamos de qué se vota no son sólo diputados y senadores, sino algo que tiene que ver con el futuro del país, se votan proyectos de país y me parece que los grandes medios de comunicación prefieren que se vote con bronca, con odio, con indignación y no entendiendo qué es lo que se vota. Y el voto ‘en contra de’ es un voto que a la derecha le sirve y a la oposición a nivel nacional le sirve, como creo yo que fue el voto de Macri en 2019. Mauricio Macri se fue con un gobierno pésimo, repudiado por la gran mayoría de la Argentina, pero se fue con un 40 por ciento de votos. Nadie puede creer que ese 40 por ciento es macrista, ese 40 por ciento votó en contra del proyecto que encarnaban Alberto Fernández y Cristina Fernández”.

“Es una novedad que haya una candidata que decidió recorrer el territorio mediático más hostil”, dice Quevedo en relación a la candidata del Frente de Todos, Victoria Tolosa Paz

– ¿Quién está comunicando mejor en esta campaña?

-“No es una campaña desde el punto de vista comunicacional muy poderosa. Por ejemplo ha habido algunos spot de campaña, justamente con mi compañero Nacho Ramírez, que es con quien analizamos estas cosas, decíamos que hubo cierta creatividad en la izquierda, que hizo cosas interesantes. Hubo cierta creatividad en Randazzo, que contrató a un publicista clásico, que está haciendo una campaña muy publicitaria. A veces eso no es bien visto porque lo muy publicitario en política tampoco es muy atractivo. Y después creo que la mayor novedad ha sido en la provincia de Buenos Aires la aparición de Victoria Tolosa Paz porque es un candidata que nunca había competido, una mujer, joven, que sale a recorrer la provincia y es sorprendente lo que ha hecho desde el punto de vista territorial. Yo no diría tanto en sus spots pero sí en lo territorial. Y además rompió un regla, que ni los oficialistas van a los programas de televisión y de debates de los grande medios concentrados, ni la oposición va a los otros programas. Pero sin embargo Tolosa Paz fue a todos los programas de TN, de América, de La Nación+, y fue a dar batallas de discusión donde la agredieron mucho. Es una novedad que haya una candidata que decidió recorrer el territorio mediático más hostil y el territorio físico en la provincia, mientras que Santili se compraba una camioneta para conocer Buenos Aires, es una novedad”.

¿La decisión del Frente de Todos de elegirla como primera candidata tiene que ver con eso, con el conocimiento de ese tipo de debates en los medios?

-“Yo no sé qué llevó al Frente de Todos a nombrarla en cabeza de lista, sinceramente lo desconozco, no tengo ni siquiera una hipótesis. Evidentemente deben haber valorado su capacidad y su solidez discursiva”.

-¿El mal humor social, producto de una crisis económica que se profundizó con la pandemia, juega en contra del oficialismo o aplica también a parte de la oposición?

-“Los temas de preocupación más importantes de las y los argentinos hoy tienen que ver con la economía, tienen que ver con el trabajo y con el salario. Primero ese mal humor es económico, hoy no es ni sanitario, ni ideológico. Cuando se les pregunta a los ciudadanos y ciudadanas quién es el responsable de esto, entonces hay distintas respuestas y ese arco es muy variado. Algunos contestan que el gobierno de Macri, que dejó una herencia tremenda, otros dicen el gobierno de Fernández, que profundizó el desempleo y la pobreza, otros dicen la pandemia. Y ahí hay una mezcla, sabemos que la pandemia fue nociva para todo el mundo y que el PBI del mundo bajó, no es una elección nacional. También sabemos que Macri dejó un país destruido. Y nos cuesta ver los logros del gobierno de Alberto Fernández porque eso tampoco es algo que ha repercutido en los bolsillos de la gente. Creo que esa mezcla que la sociedad hoy siente es real, hay un poco de todo eso”.

-El gobierno logró acelerar la llegada de vacunas y empezar a mostrar algunos números de recuperación económica. ¿Le alcanza para seducir a buena parte del electorado de 2019?

-“Yo ahí partiría esas dos cosas. El avance en el plan de vacunación creo que se lo va a premiar porque fue realmente muy bueno. Y no sólo, la vacunación, el control de la pandemia, nunca colapsó el sistema de salud, siempre se atendió a todo el mundo y las vacunas siguen llegando. Yo creo que eso la ciudadanía lo va a reconocer. Por eso es que la derecha ya se retiró de ese tema, la derecha ya no quiere hablar de ese tema. Y la otra parte, que para mí es la más dura, es la parte económica, porque que me digan que mejoró la industria no es suficiente para decir que mejoraron lo salarios y además hay sectores de la industria muy golpeados. Y eso se nota. Entonces me parece que la gente ahí va a esperar más a fin de año para ver cómo es la recomposición. Ahí va a haber más expectativas”.

“Yo creo que en noviembre la gente va a ir a votar más. En Argentina hay una tradición, la convocatoria a votar es aceptada por los ciudadanos”, indica Quevedo

¿El espacio que se perdió en la calle o la imposibilidad de ocupar el espacio público de distintas maneras por la pandemia, de alguna manera fue llenado por las redes sociales?

-“No, porque la lógica de la calle y la lógica de las redes son muy diferentes. Las redes funcionan con un ciudadano desagregado, es decir, sólo. El ciudadano que twittea, que entra a los portales y dice cosas, el ciudadano que insulta, el ciudadano que se indigna, ese ciudadano que opina con humor, es un ciudadano solitario más bien. Es un ciudadano que no está pensándose en un nosotros. En cambio la calle es algo más plural, cuando yo voy a la plaza pública a un acto, una movilización, una manifestación, voy con los otros, voy convocado con otros, voy con la palabra de otros. Es muy distinta la posición política en un caso y en el otro. Yo creo que la democracia necesita plaza pública, necesita calle, como necesita también medios de comunicación y necesita hoy a las redes activándose. Pero la verdad que la calle, la plaza son insustituibles, así que yo espero que volvamos a una política de calle y de plaza”.

Crees que la memoria colectiva se va a activar naturalmente cuando uno pueda salir más normalmente a la calle…

-“Yo creo que sí, que en Argentina hay una historia y una tradición de eso. Que incluso la derecha ha tomado la calle, no sólo los partidos populares, porque es una tradición argentina tomar la calle. Ahora ha habido muchas actitudes, también es muy responsable no propiciar estas manifestaciones multitudinarias en un momento de pandemia, pero la derecha desafió aun eso. Yo lo que espero es que se retome la calle como las conocimos en los momentos de democracia, la calle es el lugar donde nos expresamos con los otros, eso me parece que hay que retomarlo. En la sociedad hay una expectativa que es la expectativa económica, una expectativa de la recomposición de la vida. Primero de la vida pública, de la vida de salir, de estar en el espacio público, y esa es una expectativa que todavía está insatisfecha por más que haya habido aperturas. Todos estamos con barbijos, distanciados, no nos abrazamos, etc. Creo que eso va influir mucho en el humor social, que podamos salir de esta situación de confinamiento”.

*Luis Alberto Quevedo es Licenciado en Sociología y graduado en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de la Universidad de París, donde obtuvo la Maestría en Sociología. Es Director de la FLACSO Argentina e investigador del Área Comunicación y cultura de la FLACSO, desde donde dirige varios cursos de postgrado en gestión y política en comunicación. También se desempeña como Profesor Titular Regular de la materia Sociología Política en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, donde fue Director de la Carrera de Ciencias de la Comunicación.

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